Mar de Paz, tres poemas de Octavio Paz sobre el mar

 

Rojo Circular

 

La Caja del Poeta

 

Maló

El mejor amigo de Simón se llama Maló. Pasan mucho tiempo juntos, les gusta la misma música y a menudo sostienen largas conversaciones sobre el sentido de la vida. A veces se quedan tardes enteras frente a la ventana, la que da hacia el parque vecino. “Esos son los colores del mar cuando sopla el viento norte”, le dice Simón, contemplando los viejos árboles cercanos, algo grisáceos bajo el aire ahumado de la ciudad. A menudo las hileras de árboles le recuerdan un paseo, una larga caminata a través de un bosque de pinos, al final del cual siempre irrumpe el mar. “Es como aparece el sol, en medio de un día nublado”.

El mar es su gran obsesión, y se pasa los días y las noches pensando en olas y mareas y soñando con viajes en barco que espera algún día poder emprender. Pero en tanto Simón dibuja y pinta océanos y mares, Maló está convencido de que ya los conoce todos. “Soy un gran navegante”, dice, mientras recorre fiero su pecera. Cada vez que su amigo le regala alguna concha nueva, un trozo de esponja o alguna roca encontrada en la playa, Maló da saltitos de alegría. Entonces Simón sueña que también él es un gran navegante…